Cuentas, te dan vueltas y vueltas esos números en tu cabeza. ¿Por qué no antes?, ¿por qué en este justo momento?, cuando las horas se acortan, cuando frunces el ceño y las lágrimas no aguantas. ¿Comprendes ahora, vez como la vida nos pega fuerte, como la tristeza te azota, como la alegría no parecer querer volver asomarse?, ¿tétrico verdad?.Pero estoy aquí para escucharte, no pretendo buscar soluciones a esas situaciones que solo tú puedes solucionar. Pero sigue contándome, desahógate, mientras en mi mente contemplo tu sufrimiento y busco la forma exacta de ponerle fin, aunque eso implique entrometerme. No pretendas que no sienta, que no padezca tu sufrimiento, que mi corazón no se desgarra al ver tus ojos hundidos, tus mejillas manchadas por el salitre, por sentir como tu corazón late más lento, como por momento desea detenerse.
Sé que confías en mí, que sientes que soy tu mejor amigo, que haces de mi tu paño de lágrimas. Pero no puedo solo verte sufrir, necesito hacerme de las herramientas para calmar ese sufrimiento, permíteme ser ese que te haga olvidar, que ponga fin a tu odisea, a tantas crónicas de sufrimientos y desamor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario