Estamos aquí gracias a su amor, y no a nuestro módico valor. Le necesitamos, mas èl no nos necesita. Nos regala vida, mas le regalamos tormento. Salpicamos de impureza nuestro regalo mas preciado, pero aun así su amor es tan intenso que le sobran razones para amarnos mas le faltan motivos para aniquilarnos.
lunes, 27 de junio de 2011
Un amor intenso
Despedida

Lo que en algún momento fue una idea absurda cargada de enojo, desengaño y mal humor hoy es una realidad ineludible, a la cual es deber buscar solución. Estoy sumergido en un dilema ético-moral que retrae mi ego, lo sume en momentos de desilusión, pero al final la decisión debe ser tomada. Lo que en algún momento da origen a una propuesta, a una posición que parece indisoluble, es lo que irónicamente podría acabarla. Uno fragmentos inéditos de esta historia, y me demuestro a mi mismo que no fue mi error, pero ya no busco culpables de una novela fracasada. Amalgamas de emociones me invaden, deseos caprichosos de una historia que debió encontrar su fin en aquella mañana de primavera, cuando la duda te asalto y confirmaste casi sin reparos la idea de un desamor ya visible, ya tangible.
Ahora ya llegamos al límite, al punto en que el regresar es imposible. No serán necesarias las despedidas, para que sin al final nunca estuvimos juntos, no como creímos estarlo. Una disculpa seria innecesaria, el daño hecho fue proporcional al amor producido. En mi marcador el resultado es cero, resto momentos de tristeza y sumo momentos de alegría y al final el resultado es invariable, una constante absoluta. Ya no hay preguntas, pues las respuestas las conozco, no necesito excusas.
No me entristece haber sido un personaje cualquiera, al final en esta historia cada cual jugo su papel y aprendió del mismo los embates oportunos de la desilusión, la mancha indeleble del cariño sin compromisos, descuidado. La tristeza se esfumo hace tiempo, y solo quedo reunir el valor para hacer lo que debimos hacer sin reparos, sin vueltas a tras hace ya tiempo. La vida nos demostró que tan equivocados pudimos estar, que tanta razón pudimos tener.
Ya el vaso esta al máximo y los próximos minutos derramara un liquido claro que debió ser almacenado en la tumba de un amor proscrito, en derredor de la melancolía de tardes de otoño perdidas. El sol tarde pero seguro brilla, y cómplices iniciamos una nueva mañana, donde el amor podría asomarse, tomando forma de ruiseñor. Ávido, lo espero, con confianza y sin los miedos y tapujos que causaron el hundimiento de lo que un día nos pudo unir.
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