
Al acercarse el final de la mañana, veo como mis días se hacen más cortos, como la vida se dibuja en un pedazo más pequeño de papel, y como la experiencia vivida hace mas predecible mi comportamiento. La paz que disfruto es ilusoria, el mundo se desborona a mi alrededor, pero mi instinto me obliga a encontrarme solo, sin pesadumbres, sin molestias, sin el violento va y ven de esta sociedad en constante cambio, al margen de tan desafortunada realidad. Pero aun en paz, ilusoria paz, se que el mundo a mi alrededor esta destruyéndose, por la incesante ambición de ser, por la vanidad irrevocable del frágil humano, que en incursiones infundadas hace uso de su "derecho" de hacer con el mundo lo que le plazca.
Pero sigo vivo, con un mes más de vida, una vida que es el préstamo más valioso que hemos recibido, pero que tarde o temprano nos tocara devolver. Y es pensando en esto, cuando concluyo que quizás mas que un días o un mes más de vida, es un día o un mes más cerca del final. Por ello mi comportamiento es lo mas justo posible, pues los ojos de Dios son nuestro principal público.