A veces deseo sentirme solo, lejos de la vanalidad de este mundo, alejado de las cosas sin sentido que ocurren constantemente a nuestro alrededor. Lo intento muy a menudo, y aunque anteriormente no era difícil, hoy a diferencia de antes nos arropa la insensatez constante, nunca faltan malas noticias, penas incurables y situaciones vergonzantes que nos hacen perder el orgullo de ser domicanos. Y con ello no pretendo dar la espalda a la realidad, o a los problemas, sino encontrar un lugar de meditación, donde pueda encontrarme conmigo mismo, donde pueda ser sin pensar, y pensar sin ser parte de este mundo aberrante. Es difícil trascender entre tanta porquería, cuando nos rodea la inmundicia de un mundo decadente, fruto de la injusticia, la desigualdad social y un sinfín de antivalores que nos asechan al doblar la esquina.
No vasta con sentirse ser superior, ser diferente, es necesario hacernos sentir. Hagamos un paréntesis en nuestra vida perfecta, ignorante de confusiones y situaciones inconvenientes, y ayudemos a los demás con sus pesadas cargas. No temamos sentir el dolor ajeno, alguien mas, un ser superior nunca nos abandonara y hará de nuestras vidas un emblema de solidaridad y amor sin iguales, seamos mas que lo que somos, seamos seres de amor, capaces de entregar lo que se nos ha dado por amor, a cambio de un fin superior, de un fin trascendental, que nos haga cada vez mas semejante a nuestro creador, a nuestro señor.
martes, 5 de enero de 2010
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