miércoles, 17 de agosto de 2011

Pasión inadecuada

Entre retazos de una madrugada oscura emerges, tangible, cercana y a la vez apenas pensable y sublime, porque así eres, dueña mi deseo y mi lujuria. Espías en mi, retozas llena de deseo en mi memoria, sonrojas a mi corazón y lo transportas a la magia de instantes de pasión, en lugares inadecuados, donde la gente observa sin saber cómo te colmo de placer, como me adentro en tu interior y hago brotar el néctar dulce de tu deseo.

La madrugada prosigue, surgen insensatas ideas que responden a deseos y pasiones nuevas. Vago por la tristeza de no poder tenerte cuando mi alma te desea, y a la vez relajo mi espíritu y dejo brotar sollozos de un corazón que exhibe libertad, refleja una candorosa realidad, que protege la integridad de quien le rige, de quien dueño infortunio del mismo, le ordena a quien amar.

Por un momento siento que el tiempo se detiene, pero es ilusión, trastornos momentáneos que surgen como resultado del cansancio del que soy preso. Y regresan tus recuerdos, tu olor, ese aroma que me provoca, el sabor de tu cuerpo y la alegría que destilas. Saco de mi baúl artimañas ideadas con un fin, enloquecer tu intelecto al punto de que ya loca de ideas nuevas no tengas más opción que comenzar amarme. Pretendo ser tu garaje, en quien puedas descansar tu alma.

Quiero que la intensidad de tu a mor, sumerja mi ego en una piscina de miel y almendras, donde se alimente, enjugue sus penas y aterrorice los recuerdos, haciéndolos esfumar en el momento justo en que pretendan atraer lagrimas a tu rostro. Lograr amarte puede resultar fácil, pero debo admitir que será tarea difícil, pues aunque posible, mi corazón terco no obedece razones y actúa como entiende conveniente. Pero tienes puntos a tu favor, como ser merecedora de amor, aunque no parezcas desear serlo. Tu corazón necesita ser colmado de amor, pues la lujuria y la pasión sin amor son sustancias de sabor mate, sin relevancia alguna. El ingrediente explosivo, capaz de despertar el deseo más intenso, de avivar la chispa dormida de la pasión es el amor, el amor desinteresado, sin ataduras, el que decide la entrega sin reparos, ese que te convierte en un loco sin remedios, el que transforma la lujuria y la pasión en emociones intensas, imposibles de describir.

Te noto borrosa, eres un ser capaz de entregarte a mí, pero incapaz de saber si me amas, si soy el protagonista de tu historia de amor, el romeo de tus noches de desvelo, tu insomnio sublevado. Ultrajas el amor con tus reparos, con esa entrega al estilo de muñeca de porcelana, insensible. Me quieres y lo sé, pero no me basta con tener tu respeto y aprecio, tu deseo y pasión. Necesito ser el dueño de tu amor, de tus locuras. El motivo de tus noches de desvelo, el deseo que te corre por las venas y enciende la hoguera que a veces mantienes dormida en tu memoria, aletargada, como recuerdo de historias que te aseguro no tienen tanto valor como esta, que juntos escribimos.

Aun despierto confirmo que el tiempo sigue corriendo, nunca se detuvo y de haberlo hecho quías me detuve con el sin notarlo y dudo mucho que tu aun dormida lo hayas percibido también. Lamento no estar allí contigo, aun mas cuando pienso en como las horas me hacen más vulnerable, poniéndome en las vías del tren que va cargado de sueño sin remedio más que dormitar.

Acaba de explotar la chispa más intensa, susurro a tu oído pero no escuchas mi alma trasportada a tu cama. Estoy ahí, sé que no me ves, que apenas sientes el aliento frio de mi espíritu cerca de ti, de tu cuerpo cubierto por infames vestidos. Cuando seas mía por completo arruinare cada prenda que utilices al dormir, pues cubren tu desnudez y mitigan mi deseo. Intenta sentirme, estoy ahí, aletargado, intentando descubrirte, intentando remover tu ropaje y cubrirte con vestidos de besos y caricias.

Pero un llanto me despierta. No es mi corazón, mucho menos mi alama. Mi espíritu estuvo contigo, entonces ¿Quién arruina este momento? ¿Quién me hace regresar de golpe a la humana labor que desempeño?
Debo dejarte, solo por un instante, pero comprende que aunque te quiero no eres lo único en mi vida, aunque si una de las cosas más importantes. No te alarmes, aquí estaré y si me necesitas nunca dudes en llamar, pues hare lo imposible porque mis besos conviertan en alegría tus tristezas, en razones de vivir tus desesperanzas, mi escudera de aventuras intensas…

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