Es extraño, siempre supe de tu problema de vigilia, esa incapacidad tuya de mantenerte despierta aun cuan interesante pueda resultarte la escena, cuan importante pueda ser la conversación. Empiezo a pensar si el sufrimiento es capaz de alterar nuestro propio sistema nervioso, hacernos incapaces de concertar esa cita típica con el alcalde del mundo de los sueños. Ese aire mandón, de mujer fuerte e insensible hace un contraste casi ridículo con la ternura, la sensibilidad que destilas en este momento.
Me conmueve, pero soy incapaz de intentar acción alguna. Más bien imagino que el sufrimiento no será eterno, somos incapaces de sobrevivir a un estado permanente de sufrimiento y ansiedad. Tarde o temprano desaparecerá. Por nuestro oficio sabemos que la mayoría de las enfermedades son incurables, que no existe solución para algunos males y muchas veces ni siquiera un método para aminorar la carga o el sufrimiento. Pero ¿como se le dice a un paciente que su sufrimiento será eterno, que no tendrá remedio y que debe acostumbrarse a ese estado constante de desasosiego, de tribulación y tortura?.
Gracias a Dios que no eres, que no somos el único remedio, que al final de cuentas ni remedio somos, somos más bien un instrumento del artífice.Pero no basta y me mortifico, mas sin embargo puedo conciliar el sueño. No soy egoísta, simplemente soy incapaz de comprender lo que su mente consiente. Como pretender ser feliz, cuando no nos inmutamos al ver la felicidad pasar por nuestras narices. La felicidad no se sueña, la felicidad se vive, y para ello debemos hacer lo imposible por retenerla, ¿que es eso de que quien te ama regresara por ti cuando le dejes partir?, muchas veces ni siquiera le dejamos ir, es que los alejamos de nosotros. Por eso no entiendo lo que pasa por tu mente, no comprendo tal razonamiento, porque no aprovechar los momentos que Dios nos regala para ser felices. Esperas demasiado, un instante de felicidad presente es mucho mejor que una utópica vida de felicidad alucinante. Mientras yo vivo mis momentos de felicidad tú te sumerges en el desolado éxtasis de la tristeza y el sufrimiento.No existen dos condiciones tales que una es inversamente proporcional a la otra como la alegría y el sufrimiento. La tortura física es desgarradora, sentir como tu organismo es incapaz de modular ese ataque incesante de dolor y sufrimientos es extenuante, destructivo y depresivo. Como nuestro organismo nos traiciona, se rinde a la carga intensa de la enfermedad sin mostrar la mínima resistencia, sin echar la pelea. Al final ni yo mismo comprendo como un ser de tal fortaleza es incapaz de sobreponerse, pero a la larga es concebible. Detrás de esa fuerte armadura se esconde un espíritu delicado, cuyo principal mecanismo de defensa ha sido violado, ha sido destruido y solo le queda enfrentar con la más pura sutileza las peyorativas y portentosas tramas del destino.

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