sábado, 20 de noviembre de 2010

Feliz a oscuras

Oscura noche, y mas oscura aun son las ideas que azotan este barroco corazón.   No presume mi sinceridad de ser sincera, más bien presume de ser honesta tal cual me lo permitan los buenos modales, pues la corrupta sociedad, nos corrompe los más ancestrales paradigmas de la vida.    Se esfuman los principios, los valores; ¿como si fuese algo nuevo?.   Tú me entiendes más que cualquiera, pues siempre has sido menospreciado, has convertido tu vida en una triste comedia que alegre a muchos otros que no entienden la esencia misma de la vida. 

Vivir es disfrutar lo que se hace, y disfrutar lo que se hace es ser feliz… pero dímelo tú, ¿existe algún ser humano que sea feliz?  ¿La felicidad existe como tal, o es un simple estado de bienestar pasajero?  Porque eso es lo que me parece, un estado transitorio, que buscamos mantener lo mas que podemos,  y que una vez se ha perdido intentamos alcanzar.   Y para ello vivimos, para ser felices… pero mucho de lo que hacemos para ser felices nos hace un poco más infelices, un poco mas desdichados.   Porque la felicidad, como una vez me dijiste esta a la vuelta de la esquina, y no debemos buscar tan lejos cuando esta dentro de nosotros mismos.

Constantemente sufrimos un poco de ella, toca nuestra puerta, se siente a nuestra mesa, se toma nuestro café y luego se marcha.   Pero morimos por esos instantes, y es normal, pues el sobresalto, la emoción que nos causa sentirla es indescriptible, es un vicio ancestral, es manto que nos cubre y nos da calor cuando la fría realidad nos azota.    Una realidad indeleble,  porque al parecer no solo se sufre al traernos a la vida, sino que también sufrimos para poder mantenernos vivos.  Y que mejor prueba de estar vivos que la propia tristeza, que el propio desamor, que la misma melancolía.   Son pruebas irrefutables de que estamos vivos, de que aun sentimos.   ¿Pero servirá de algo ser infeliz? ¿Quién sabe?, quizás si.  Pensemos,  ¿Cómo saber que algo es frio sin conocer lo caliente?, ¿cómo saber que algo es dulce sin conocer lo amargo?, ¿ o como valorar la vida sino conocemos la existencia de la muerte?  Pues así mismo, ¿cómo sabremos que somos felices si nunca hemos estado tristes?.   Estúpida cosa esa… pero no es mentira, es la simple realidad, es la dualidad que impera en todos los aspectos de la vida.
La mentira y la verdad, la compañía y la soledad, el odio y el amor; simples muestras de la dualidad de las cosas.  Solo esperemos ser felices ¿Si?, recuerda que para eso luchamos, para eso nos educan, para ser felices,  para irremediablemente buscar nuestro bienestar, algunos sin infringir daños a terceros, otros sin tomar en cuenta  la más esencial ley de vida, no hacer al prójimo aquello que no queremos que se nos haga.  Por eso algunos son buenos, otros son malos, y simplemente otros creer haber nacido felices, aunque en su corazón exista un vacio tan inmenso que ni las miles de cosas que conocen, y aquellas que aun no conocen por que no han tenido la oportunidad de comprar, lo pueden llenar.
 
En definitiva la felicidad es utópica, es terriblemente adictiva, difícil de conseguir, difícil sobre todo de mantener, porque puede verse estropeada por cualquier paso en falso, por cualquier situación o frase mal intencionada.  Es Fácil, ¿Verdad?.  Eso me lo enseñaste tu, que tus motivos de alegría, pueden ser motivos de tristeza para otros: inmaduros, deshonestos, incapaces de ver en tus logros un motivo de alegría, incapaces de compartir los frutos de tu trabajo, incapaces de ser solidarios, puros envidiosos que no harán más que talar tu árbol de alegrías, intentar derribar tu bosque de fantasía, logrado a base de trabajo, de sazón.

Pero no desesperemos, acechemos esos momentos de alegría, y por Dios, no los dejemos escapar. No permitimos que después del café la alegría se marche y nos deje en los labios el sabor de su amarga ausencia.