sábado, 23 de agosto de 2008

Unas medallas mas


Una historia de muertes, colonialismo y esclavitud baña los orígenes de República Dominicana. El encuentro de dos continentes no dejo para nuestro país nada diferentes a lo que dejo para las demás naciones latinoamericanas. Los europeos dejaron a su paso plagas, pestes, muerte, destrucción, miseria y un sin número más de desgracias y tragedias. Pero no obstante a todo eso, dieron fin a cientos de culturas, incluyendo la taina, cometiendo uno de los más grandes genocidios de la historia humana.

Desde ese tiempo a esta parte la historia dominicana a tomado giros inesperados, que como es común a todos los pueblos latinoamericanos, implicaron crueles caudillos, duros tiranos y una libertad irreal y efímera que costo mantener a base de sangre, sudor y lagrimas.

Pero aunque hemos sobre pasado ese duro colonialismo, insensato y cruel, aun parece que quedan vástagos de tiranía y pequeños rastros de insensatez, que se concentran en nuestros más altos líderes, esos que ocupan la cúspide del poder. Ya es muy común para nosotros escuchar sobre tantos actos de corrupción, y sentarnos a observar como se sirven del país quienes deberían servirle.

Y uno más que debería servir y no servirse es nuestro honorable Presidente del Comité Olímpico Nacional, el afamado comunicador Luisin Mejía, quien ha demostrado su suprema incompetencia, y desgraciado deseo de trabajo a favor del deporte nacional. Un hombre que ha resuelto apoyar el deporte dominicano y que dedica todo su tiempo a ello, yendo a programas de televisión y de radio, exclusivamente a trabajar en post del deporte nacional.

Pero los verdaderos Héroes de esta historia no tienen nada que ver con programas de radio y televisión, vehículos lujosos y viajes mal pagados o pagados por el pueblo. Ellos son inocentes, y su único pecado ha sido esforzarse por ganar una presea que engrandezca nuestro pueblo, o sencillamente tener la gallardía de presentarte en una fiesta deportiva internacional de tal magnitud a defender con valentía el honor de la República Dominica.

Cada uno de nuestros atletas se merece una lluvia de aplausos por el esfuerzo hecho, y en el caso de algunos por los logros alcanzados. Cada uno merece el favor del pueblo dominicano, en especial: Félix Manuel Díaz, medallista de Oro y Yulis Gabriel Mercedes, medallista de plata en la categoría de 58 kilos para Taekwondo en los Juegos olímpicos de Beijing.

Ellos merecen ser celebrados como dominicanos valientes, leales y patriotas, pues su entrega a la causa nacional fue sincera, total y desinteresada, sin importar lo que digan o piensen algunos ignorantes. Felicidades pueblo dominicano, y roguemos a Dios por la patria y que siempre nos permita ser libres e independientes. Que viva República Dominicana, que viva este maltratado pueblo, y que vivan los atletas nacionales, que no importando las miserables condiciones, con las frentes en alto defendieron el orgullo nacional.

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