
Pronto llegaran los días llenos de tareas, muchas por comenzar otras mas por terminar, en ese permanente vaivén de las horas que parecerían burlarse de nosotros al esfumarse en pocos instantes, dejándonos poco más que pequeños momentos para poner fin a tantos quehaceres. Ocupamos toda nuestra vida en un juego carente de sentido, cuando en el faltan los sentimientos justos que contrastan con lo deprimente de vivir en la rutina.
Cuando termina el día, el solo pensar en el inició del próximo puede afligirnos y hasta motivar en nosotros un cierto aire de desastre, desolación y miseria, que nos empuja como un inmenso iceberg al fondo de la amargura. Pero como titanes y titanides sabemos levantarnos, esforzarnos por comenzar esta nueva faena brindando un sonriente rostro a quienes nos rodean, por que sabemos que la tristeza es como la peor de las infecciones, se transmite con una facilidad increíble a todos quienes nos envuelven.
Pero esta situación, que es sin quizás desoladora y desesperanzadora, solo es pasajera, pues en nuestro ser existe una fuerza estabilizadora, que nos empuja de manera irrevocable en busca de algo mas, ese algo que haga difundir por nuestro espíritu esa carga de esperanza, que alimenta y motiva los grandes cambios del alma. Es por esta fuerza, que desde lo más profundo de nuestro ser, fluye una energía radiante, transformadora, que hace de cada día una experiencia nueva, un ensayo más de felicidad y confort, que da a la vida otro sentido, algo mas por que vivir. Y esto es lógico cuando somos seres soñadores, idealistas y con un espíritu lleno de deseos altruistas, que hacen que el amor valga la pena.
¡Amor!, un sentimiento que muchos saben que existe, pero que al final desconocen, pues su sentido es tan extenso y complejo que pareciera escapar a la comprensión humana. Es un sentimiento indescriptible, que influye en nuestra vida y que es motivo de decisiones, de acciones, de resultados. Es intangible e incuantificable, no existe nada parecido, pues ni su contraparte llena al ser humano de esa pasión desbordante, que baña nuestro ser con una cascada de ilusiones, sueños y deseos, que hinchan nuestro corazón, a tal punto que nos asalta la idea de que podría estallar, o romperse en pequeños trozos si no ponemos fin a tanto sobre salto, a tantos sueños, a tantas pasiones que llenan nuestra alma de alegría y felicidad. Y al final esto es lo que importa, brindar al alma la alegría y la esperanza de un verdadero amor.

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