domingo, 21 de junio de 2009

Hola y Adios

Hay cosas que nunca se olvidan, hay personas que se quedan en tu corazón como insignia de lo vivido, un pasado que retumba en lo profundo de tu corazón, aletargado, pero presente, inmóvil, pero vivo, como recuerdo de esos tiempos deshechos por el pensamiento, por el presente mismo que te nubla la vista de nuevas ilusiones, que intentan borrar de tajo aquellos hermosos momentos.


Y así como crees que no existes en la vida de aquellos, así mismo creen ellos que los borraste también. Pero cuando el tiempo pasa el corazón se detiene, y amarra en su puerto los recuerdos de las cosas vividas, y no las deja ir. Siempre serás un barco anclado en mi puerto, una gaviota perdida en mi atardecer, siempre estarán presentes, aunque nunca lo crean, en las gotas de los días de lluvias, en los poemas, en los libros de cuentos, en las aventuras que no viviré.

Siempre como compañeras fieles que estuvieron conmigo en momentos importantes y faltaron a su palabra, y cumplieron con ellas también… y bebieron el nectar de la dulce amistad. Que la firmeza del alma les persiga por siempre, que su corazón amanezca como la tierna mañana, y que nunca se nuble de tristeza y soledad, y aunque la distancia y el tiempo nos impida reconocernos, que nuestros corazones nos permitan recordarnos por toda la eternidad.

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