
… Y aunque la vida se empeñe en arrastrarnos a un sendero de oscuridad, para enajenarnos y convertirnos en bestias feroces, instintivas, sin piedad y sin sentimientos, no hay mejor satisfacción que la de seguir luchando. Correr tras nosotros mismos, no es la opción, pero correr tras nuestros sueños es quizás la mejor forma de apoyarnos, de demostrarnos cuanto amor podemos sentir por nosotros mismos, cuan fuerte es el vinculo entre nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu.... Y aunque la vida se empeñe en demostrarnos que tan frágiles podemos ser, que tan susceptibles de caer somos, démosle a entender que después de la caída, siempre, siempre estaremos listos para incorporarnos y dar la batalla una y otra vez; las batallas pueden perderse, pero lo importante es ganar esta guerra...

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